domingo, 28 de diciembre de 2025

Why are you gay?


 Es una pregunta interesante, casi tan profunda como preguntarle a una estrella por qué brilla mientras estudia física cuántica.


Ser lesbiana y estudiar Torá o Kabbalah no se contradicen; lo que se contradice es la idea de que el alma tenga que pedir permiso para existir.
Según Kabbalah, el alma precede al cuerpo, y el cuerpo no es más que un ropaje temporal.


Pretender que la orientación afectiva invalide la búsqueda espiritual es confundir la ropa con la persona… o el recipiente con la luz.
Además, si estudiamos seriamente, sabemos que la Torá no fué entregada a ángeles, sino a seres humanos, complejos, diversos y llenos de contradicciones.


Y Kabbalah, lejos de ser un manual de control social, es una cartografía del alma.
El yetzer, lo deseo, no es un error del sistema: es el motor del tikún.
Ahora, si alguien cree que el estudio de la Torá convierte mágicamente a las personas en moldes sociales preaprobados, quizá esté estudiando más costumbre que texto, más miedo que sabiduría, más literalidad que profundidad.


Incluso Zóhar advierte sobre quienes se quedan en la cáscara y nunca legan al fruto.


Así que soy lesbiana y estudiosa de Torá y Kabbalah por la misma razón: porque me tomo al alma en serio.


Y porque no creo que el Ein Sof —infinito, inabarcable— se escandalice por a quien amo, pero sí por cuánta verdad estoy dispuesta a vivir.


Pero gracias por la pregunta. Siempre es bueno ver hasta dónde alega la curiosidad… y donde comienza la falta de estudio.”
Ines Tiferet Levy✡️

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