El Primogénito y la Raíz
En el orden del alma, el mayor recibe primero la luz.
No porque sea más puro, sino porque debe abrir el canal.
El primogénito es llamado a ser puente entre la raíz y los demás.
Si honra a la Ima, la bendición fluye como río.
Si la hiere, el canal se estrecha y la abundancia se vuelve pesada.
La madre es Biná, el vientre del entendimiento.
Quien levanta su voz contra ella, levanta juicio sobre sí mismo.
Quien la protege, protege su propia raíz.
Pero la luz no se pierde.
Si el mayor cierra el canal, otro puede sostenerlo con amor.
La hija que defiende a su Ima despierta la Shejiná.
Y donde la Shejiná despierta, el equilibrio regresa.
Porque en el Reino del Alma,
no siempre el primero en nacer es el primero en sostener la luz.

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