lunes, 23 de marzo de 2026

Manual breve para sobrevivir siendo “un poco rara”


 Manual breve para sobrevivir siendo “un poco rara” (según la Kabbalah)


Durante años pensé que el problema era mío.
Uno intenta vivir tranquilo, pagar sus cuentas, saludar educadamente… y aun así ocurre algo curioso:
Algunos te miran como si fueras una bendición caída del cielo y otros como si hubieras venido a desconfigurar el sistema operativo del universo.

La Kabbalah tiene algunas teorías interesantes al respecto.
El Sefer Yetzirá explica que el mundo está tejido por combinaciones invisibles de letras, energías y almas.
En otras palabras: no todos ven la misma realidad, aunque estén sentados en la misma mesa.

El Zóhar, con su típico dramatismo cósmico, dice que existen almas que trabajan en ocultamiento.
No hacen ruido, no buscan protagonismo, pero su sola presencia altera ciertas corrientes invisibles del mundo.
Algo así como un software espiritual que corre en segundo plano.

Y luego vienen los grandes mekubalím —incluyendo al Ari, el gran maestro de Safed— a complicarlo todo aún más:
Dicen que algunas almas viven entre revelación y ocultamiento, como si caminaran entre dos mundos.

Traducción contemporánea:
Intentas ser una persona normal… pero aparentemente tu alma decidió instalar una versión beta del universo.
Por eso pasan cosas curiosas:
Algunos te miran y piensan:
“Qué persona tan agradable”.
Otros te miran y parecen pensar:
“Algo aquí está sospechosamente fuera de lugar”.
¿La conclusión cabalista?
Probablemente ninguna.

Tal vez no seas un misterio cósmico ni un malak encubierto.
Tal vez simplemente eres una persona sensible intentando navegar un mundo que a veces prefiere lo predecible.
Y aun así, si el Zóhar tiene razón, quizás las almas más silenciosas son las que sostienen pequeñas porciones del mundo sin darse cuenta.
Lo cual suena muy heroico… hasta que recuerdas que mañana igual hay que levantarse temprano y pagar las cuentas.
La espiritualidad también tiene sentido del humor.

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