viernes, 17 de abril de 2026

Sobre el amor


  “Mucho amor… pero sin respeto: el incendio emocional más popular del año”


Dicen que el amor todo lo puede…

sí, claro. 


También puede ignorar red flags, justificar faltas de respeto y convertirte en detective privado emocional sin sueldo.


El problema no es amar.

El problema es amar sin Guevurá —sin límites—, creyendo que eso te hace espiritual, cuando en realidad te está dejando en modo “autosabotaje con incienso”.


Porque el amor sin respeto es como darle llaves de tu casa a alguien…

que ni siquiera se limpia los zapatos antes de entrar.


Y ahí estás tú, invocando Jesed como si fueras una fuente infinita de dar, mientras la otra persona se comporta como turista emocional:


Entra, consume, deja el desorden… y encima se queja del servicio.


Un mekubal te miraría y no te diría “ama más”.


Te diría algo mucho más incómodo:


> “Tu problema no es falta de amor… es exceso de permisividad disfrazada de luz.”


Porque cuando no hay גבול (límite), no hay kli (recipiente).


Y sin recipiente, la luz no ilumina… quema.


Así que no, el respeto no mata el amor.


Lo filtra. Lo selecciona. Lo vuelve digno.


Sin respeto, no tienes una relación…

tienes un experimento fallido con estética espiritual y consecuencias muy reales.


Pero tranquila: todos hemos sido un poco “Jesed descontrolado” alguna vez.


La diferencia es quién decide dejar de serlo… y quién sigue llamando “amor” a lo que claramente es falta de estructura con buena publicidad.

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