jueves, 12 de marzo de 2026

La Mano de Ima

 





La Mano de Ima
El Zóhar enseña que hay momentos en la vida que parecen simples, pero en realidad son portales donde el alma recuerda su origen.
En esta escena no hay palacios celestiales ni tronos de luz.
Solo una niña sentada junto a su Ima, y una mano que sostiene otra mano.
Pero los sabios de la Kabbalah dicen que cuando dos almas se reconocen, el mundo superior se inclina un poco para escuchar.
Mi Ima hablaba, quizá contaba algo sencillo de la vida.
Yo escuchaba con los ojos llenos de curiosidad, como si el universo fuera apenas una puerta que estaba a punto de abrirse.
Y lo más curioso —dice el Zóhar con su humor secreto—
es que a veces los grandes misterios de la creación no se revelan en montañas ni en visiones…
sino en un sofá, en una tarde cualquiera, cuando una madre toma la mano de su hija y el cielo decide sentarse un rato con ellas.
Quizá por eso ese momento era tan luminoso.
Porque mientras nosotros pensábamos que solo estábamos conversando…
arriba, en silencio, el Santo estaba sonriendo.

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