viernes, 12 de diciembre de 2025

Israel





 Israel, ese pequeño punto en el mapa que parece minúsculo pero que espiritual y energéticamente actúa como si fuera el servidor central del universo, ha pasado por tantos procesos kabbalísticos que a veces ni los sefirot se ponen de acuerdo sobre qué temporada estamos viviendo.


Primero, estuvo en “Modo Abraham”: hospitalidad infinita mientras el cosmos decía “¿seguro que quieres tanta responsabilidad, querido?”.

Después vino “Modo Sinaí”: recibir la Torá entre truenos, fuego y drama — básicamente la primera serie épica de la historia, con Hashem como director y Moshé como protagonista que nunca pidió el papel.

Luego entró en “Modo Exilio”: la etapa de “crecimiento personal” — versión hardcore — donde cada nación decidió aportar su propio capítulo de estrés espiritual.


Y ahora Israel anda en “Modo Tikkún Final”: avanzando, retrocediendo, peleando con la humanidad y con su propio WiFi celestial… porque cada proceso espiritual serio incluye por lo menos una crisis existencial, dos guerras internas, y un profeta gritando en alguna esquina que el Mashíaj viene ya mismo.


Pero así es Israel: pequeño, intenso, eléctrico, kabbalístico, imposible de ignorar…

Una nación hecha para recordar al mundo que el plan divino existe, aunque parezca escrito por un guionista con sentido del humor muy, muy misterioso*

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