Clamor desde la Vasija Herida.
Dueño del mundo,
no vengo a acusarte desde la soberbia,
sino desde la fidelidad que sangra.
He elegido la kedushá
cuando otros eligieron la corrupción.
He honrado
cuando otros destruyeron.
He guardado silencio
cuando el desprecio fué sembrado.
Y sin embargo,
los que hirieron a mí Ima caminan erguidos,
y quienes corrompen se llaman bendecidos.
Si mi enojo te habló,
es porque todavía te espero.
Si mi voz tembló,
es porque no renunció a la justicia.
No te pido castigo para ellos.
Te pido que no me dejes creer
que el bien se ingenuo
y la fidelidad una carga inútil.
Devuélveme la gracia
no como premio,Refle
sino como refugio.
No me quites el fuego,
pero ordénalo.
No me quites la verdad,
pero sostiene.
Aquí estoy,
con la vasija agrietada,
sin fingir paz,
sin renunciar a Ti.

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