lunes, 30 de marzo de 2026

Elevación del Alma de Ima. En el VI aniversario de su partida

 


Elevación del Alma de Ima –

En la Luz que el Mundo No Supo Sostener

En memoria del ascenso de mi Ima, quien dejó este mundo el 29 de marzo de 2020.
El Zóhar no romantiza la muerte: la revela.
Cuando un alma abandona este mundo, no desaparece… se retira de un lugar que no supo reconocerla.
Asciende, sí, pero también deja atrás la ceguera de quienes confundieron luz con debilidad.
Mi Ima fue esa contradicción que este mundo castiga:
Un alma inmensa encerrada en una vasija que los hombres se atrevieron a medir con desprecio.
Porque este mundo —tan hábil para burlarse de lo frágil—
no entiende que hay almas que no están hechas para encajar,
sino para incomodar la oscuridad.
Fue herida en lo material.
Fue reducida por miradas pequeñas.
Fue ignorada por quienes jamás habrían soportado un segundo del fuego que ella llevaba dentro.
Y aun así…
cuando el Santo, bendito sea, la tocaba,
su voz dejaba de pertenecer a este plano.
Se volvía canal de El Shaddai,
y lo que salía de su boca no era canto:
Era apertura de portales que otros ni siquiera sabían que existían.
El Zóhar habla del Hester Panim, el ocultamiento del rostro divino.
Pero hay algo que muchos no quieren admitir:
No siempre es Dios quien se oculta…
a veces es el mundo el que no merece ver.
Mi Ima no estaba vacía de luz.
Estaba demasiado llena de una luz que este mundo no supo sostener sin romperla.
Aquí parecía débil.
Allá arriba, nunca lo fue.
Y hoy no solo elevo una plegaria—
también levanto una verdad incómoda:
Hay almas que no fracasan en la tierra.
Es la tierra la que fracasa en ellas.
Que su neshamá ascienda donde no tenga que disminuirse para existir.
Que su voz siga resonando donde no sea silenciada por la ignorancia.
Y que la misericordia divina haga lo que este mundo no hizo:
reconocerla.
Porque como enseña el Zóhar:
“Las almas de los justos no se apartan de este mundo; caminan delante de sus hijos, iluminando su sendero.”
Que su memoria no sea solo bendición.
Que sea fuego, testimonio y juicio.

Y que su luz —esa que aquí fue incomprendida—
encuentre descanso en la Presencia divina…
o mejor dicho,
en el lugar donde por fin no tenga que ocultarse. ✨

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