Salmo de Hierro
Baruj Atá Adonai… sí, claro,
Rey del universo…
porque el mío parece un callejón sin salida con mala iluminación.
Clamo a Shadday
—el que pone límites
pero curiosamente,
los únicos límites activos son los que me cierran el paso.
Los justos…
ah, los justos.
Resulta que ahora prosperan con manos limpias
que nadie vio ensuciar.
Y yo, que te nombro, que te busco, que te sostengo…
ando como nómada emocional
con currículo de resistencia
y salario de silencio.
Dicen que estoy “salada”…
que tengo “algo puesto”…
—claro—
porque es más fácil inventar brujería
que aceptar que el sistema también falla.
Pero escúchame bien, Shadday:
No me voy a romper para encajar en una lógica torcida.
No voy a llamar bendición
a lo que claramente es una prueba mal explicada.
Si este es el desierto…
caminaré.
Pero no confundas mi fe
con conformismo.
Porque todavía digo “Baruj Atá”…
pero ya no desde la ingenuidad,
sino desde alguien que ve. ![]()
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Data: Si deseas historias místicas kabbalísticas dulces y cómodas… este no es tu lugar.
Aquí no se romantiza el dolor,
se lo mira a los ojos hasta que se rompe.
Aquí no se aplaude la falsa bendición.
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