“Manual de Supervivencia de una Mujer que Ya Entendió Demasiado”
Mi rostro no dice “amor incondicional”.
Dice:
“Puedo quererte muchísimo… pero también puedo borrarte emocionalmente con eficiencia administrativa.”
No soy tóxica.
Soy coherente.
Y eso hoy parece terrorismo psicológico.
Intento mantener la paz, analizar, comprender y dar oportunidades… hasta que un día algo se rompe y desaparezco emocionalmente sin dejar trailer de despedida.
Claro.
También el Titanic parecía estable.
En trabajo tengo la mala costumbre de entender los problemas demasiado rápido, lo cual me condena a escuchar gente improvisando ideas que mi cerebro ya descartó hace tres semanas.
Y sí, a veces pongo esa mirada de:
“he perdido la fe en la humanidad, pero lamentablemente sigo siendo funcional.”
Mi tragedia espiritual es simple:
quiero profundidad en un mundo adicto a la superficialidad con filtros.
Pero aquí sigo.
Lúcida.
Sarcasticamente estable.
Y observando el caos como si fuera un documental mal producido
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