El Nombre que No se Esconde
Quiero un alma que no esconda mi nombre en las sombras,
ni tiemble al pronunciarme ante los ojos del mundo;
antes bien, que me alce como estandarte en su pecho,
y en voz clara proclame: “Esta es mía, y me es orgullo profundo.”
No deseo amor que se oculte cual ladrón en la noche,
ni afecto que mendigue permiso para existir;
quiero aquella que, sin temor ni disfraz alguno,
halle honra en mi presencia y en mi ser, su porvenir.
Sea, pues, su mirada espejo sin vergüenza,
y su andar, compañía firme y sin doblez;
que si ha de amarme, lo haga con tal entereza,
que el mundo entero sepa… y no lo niegue después.
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