miércoles, 27 de mayo de 2026

Reflexión sobre relaciones


 Dicen que el amor todo lo soporta, pero claramente nunca conoció a una lesbiana mística vestida de negro, con botas militares, trauma existencial y problemas financieros en pleno tikún emocional.


Ella quería una novia “discreta”. Una especie de criatura etérea, femenina, silenciosa… casi un PowerPoint heterosexual con maquillaje.

Pero el universo, con su humor cósmico de siempre, le mandó una sombra junguiana con pelo corto, mirada de juicio final y energía de “voy a citar a Jung mientras suena metal hebreo”.


Entonces comenzó el ritual:

— “¿Por qué te vistes así?”

— “¿Por qué eres así?”

— “¿Por qué no tienes empleo?”


Hermana… si vas a invocar demonios internos, luego no te quejes cuando aparezcan con botas negras y problemas de apego.


Lo más místico de todo no fue la relación.

Fue verla intentar exorcizar en mí todo lo que le excitaba en secreto.


A veces no era amor.

Era un choque astral entre deseo reprimido y terror social con ascendente en hipocresía.

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