El sacrificio del corazón
Arde, corazón,
que ya no sabes latir sin herida.
Te llevaré al altar de las sombras
como quien entrega una reliquia maldita.
Que el fuego te deshaga,
vena por vena,
hasta que no quede de ti
ni memoria del beso
ni nombre de la pena.
He aprendido en la noche
que también el dolor tiene un Qelipá,
una cáscara donde se pudre el alma
cuando se aferra a lo que ya no puede ser.
Por eso te sacrifico.
No para morir contigo,
sino para que muera en ti
aquello que todavía espera.
Que el humo ascienda a Elyon
y que de tus cenizas
nazca un corazón sin dueño:
uno que ya no implore amor,
uno que no tiemble ante el abandono,
uno que arda solamente
porque ha aprendido a ser fuego.
#cronicasdeshalem
#destacar
No hay comentarios:
Publicar un comentario